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Mostrando entradas de 2021

Q _ _ v _ _ o

Mi tótem, la estampa del padre y la hija yendo juntos por encima de lo cotidiano.  Hace años en una librería de la ciudad los vi esperando en la fila para pagar. El padre de cincuenta años, vestía una chamarra de mezclilla que en la espalda tenía un parche de Joy Division; su hija, de unos quince años, portaba una playera con la portada de "Turn on the Bright Lights" de Interpol. Llevaban libros en las manos. Ella dijo: "papá, es que..."; por su parte, el padre comentaba: "Viviana, lo que sucede es...". Pagaron y se alejaron hacia la salida perdiéndose por un jardín que la lluvia había abrillantado. Esa noche compré dos libros, uno: Los delitos insignificantes de Álvaro Pombo, un título que leería en clase de Narrativa Española del siglo XX; el otro, en los libros de viejo de los puestos callejeros, era una edición argentina de las obras de Sófocles. Ya en el vagón del metro, revise las obras... Edipo:  Ayúdame, hija mía, a sentarme, y guarda...

C _ _ va _ _ cencia

Cuando estuve enfermo, el primer día, antes de empeorar, un disco intentó salvarme. Era el último de una banda que, de manera voluntaria, había olvidado, pero sin desprecio. Me parecía que ya no tenía la edad para escuchar su música. Me había decidido por otras bandas y géneros. No quería que la banda me dijera las cosas que le dicen a los de quince años. Creo que esta idea, como muchas otras, contribuyó a alejarme de The Strokes , aunque con nostalgia por los tiempos de hace veinte años de "Is This It". El primer día de mi prueba positiva del virus SARS-CoV-2, antes de sentirme mal y sin calcular lo que vendría, me encerré en la habitación y escuché por primera vez "The New Abnormal". Me llenó de energía, tanto que escribí durante los primeros dos días. Después vino la caída dentro de la enfermedad del COVID-19. Hoy me gusta escuchar "The New Abnormal" con unos buenos audífonos. Siempre me recordará el  eterno  verano  en el delirio de la fiebre. El disco...

_ _ _ _ _ mare

Desperté de una pesadilla. Era una casa y través de una ventana observaba a personas afuera, esperándome. Todos muy enojados, uno empuñaba un arma mientras profería amenazas. Más allá, divisé un campo de maíz sin sembrar, atravesado por una figura que no logré distinguir claramente; tal vez era una flecha apuntando hacia la casa. — Este sueño parece cargar con mucho simbolismo. — Sí. Anoche, antes de dormir, solo estuve viendo noticias. No veo una conexión aparente. Luego tomé los medicamentos. Volvió la tos, la sudoración y el dolor muscular. — ¿Cómo estaban tus niveles de oxigenación ayer? — Ochenta y algo. Floto en la playa de un mar oscuro. La marea me acerca y me aleja de las luces titilantes.        

_ _ _ _ r _ _ _ ero

Extraviado por los capítulos de la quinta serie la plataforma que pagas cada mes. Contratado por un empleo para pagar el automóvil. No formalizado por un trabajo para dar arrendamiento, energía eléctrica, gas, comida. Sistemado por impuestos que agrega uno contra cada ganancia. Argollado por un matrimonio que antes fue noviazgo, por sentimientos y condiciones. Insexado en las noches en que te atan sus piernas que son fauces de lana suave. Alcoholizado para discutirlo. Academizado durante dieciocho años en aulas errabundas. Oprimido por arrugas de tragedia desprendido de la masa informe de juventud. Devorado por el mundo adulto que inyecta tu adolescencia con virus muertos de deseos. Controlado niño por aplicaciones de teléfono, juguetes, comida chatarra, bebidas azucaradas. Encinchado a la carriola en que caíste después de que ciertos brazos te soltaron. Envuelto para ser objeto de ternura. Amamantado por un seno de leche que te enseñó cuánto dura la gloria y cuánto el erial. Sellada t...