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Mostrando entradas de 2019

_ z

Oziel me llamó para invitarme a su fiesta de cumpleaños. Levantaba la voz para escucharse a sí mismo porque la música estaba alta «Te espero, vendrán los chicos de la estación». De  fondo se oye Bizarre Love Triangle.  «" Cada vez que pienso en ti recibo un disparo dentro de mí, una ráfaga de tristeza. No es problema mío, pero es con lo que me topé" » .  Sí quería salir, embriagarme, coger con Oziel, o tal vez no, aún lo recuerdo subiéndose los calzoncillos: «discúlpame, sigo inestable por Grace». Llegué a la cita con el interés que alguien tiene por el crecimiento de la marea. Cuando llegué, Oziel me llamó por teléfono para decir que Grace estaba mal. «Perdón. Llego más tarde, espérame». Quería largarme, no supe qué hacer. «¡Ah maldito!» Tome una cerveza y me alejé de todos. Empecé a vagar por la casa.  Subí las escaleras, las habitaciones estaban cerradas con llave, la de Oziel también. Puse la oreja sobre la puerta. Nada. En un lado del pasillo están de frente los...

_ lad _ _ _ r

De camino a desayunar tortas ahogadas, escuchaba esa canción de playa con rocas negras y mar frío. «Intento entrar en el cielo a toda prisa, pero el portero me dice: boleto, por favor». Seguía traduciendo: «Levántate sobre los obstáculos, aunque te quede poca energía. Asegúrate de no caer en las arenas movedizas». Tú deseabas reventar sobre alguien, yo aislarme. Nuestros apetitos eran paralelos. El Sr. Turner dice que siempre hay un sitio donde empezar otra vez, pero que es difícil predecir la dirección en que el viento soplará. Estaba arrestado de pesimismo y hacías lo posible por doblegar mi futilidad, buscabas alegrarme. «Aúlla al vacío, susurra en otra dirección. Salva tu juventud». La máquina rugía y había que hidratarla. Para mojar la erosión matutina entramos a un billar que olía a cloro y tenía la música a alto volumen. La encargada se pintaba los ojos, luego nos llevó dos cervezas y al ponerlas en la mesita sus senos se balancearon dentro de su blusa ent...

P _ _ b _ _

Mediodía. Alba había regresado a la vieja casona de sus padres. Entre los muebles aromados de anciana madera, los objetos graves de polvo y los adornos velados, Alba se detuvo en una esquina de la sala, su atención se fijó en el retrato de su padre cuando era niño. Una antigua foto tomada a las puertas de la catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Su padre posaba a un lado de las palomas que picoteaban migajas sobre los adoquines de piedra volcánica. Entonces debía tener diez años pues marcaba en la parte inferior la fecha 2 de febrero de 1959.  ⛲ Alba sonrió a la fotografía, acarició con las yemas el vidrio que guardaba el rostro del niño sonriente y recordó el otro vidrio que hizo de ventana en el ataúd de su padre. Dejó sobre esa frialdad un beso. Cerró los párpados. Lloró de forma silenciosa mientras guardaba el retrato en su pecho. 🖼️ Después, al sentirse aliviada, suspiró al ambiente olvidado de la sala. Calmada con el retrato aferrado a su corazón se dirigi...

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A los adolescentes los energiza de manera biónica la combinación de adrenalina y alegría. Bajo la luz de las lámparas que empiezan a encenderse, el ejemplo vasto se da durante tres calles para el corazón del dueño de la librería Intercodex en la cuarta de Gil de Santivanes, donde rinde su persecución a Guille y Maura que, un minuto antes, roban su librería.    Escapan con un motín de €2.724,40. No cesan la velocidad de su huida hasta que Guille grita: «¡Que parezca que salimos a correr!» Trotan hasta Casa Árabe en la de Alcalá. Miran a todos lados y caminan abrazados los corazones al miedo. 🕌    Tienen hambre y deben esconderse. Miran en la 78 el escaparate del Pino Ber donde la especialidad son huevos revueltos con jamón y patatas bravas, el alimento perfecto para regar con una cerveza y recuperar las calorías fundidas.     Dentro del lugar se sientan en la barra y de vez en cuando miran hacia el escaparate imaginando ser alumbrados por el giro de l...

_ _ _ _ _ _ _ ma

Mañana tendré otra vez diecisiete años, viviré con mi hermano Charly, mis padres Fernán y Paz. Los cuatro locos a punto de mudarnos a la casita de Cali porque finalizo el preuniversitario y me matriculo en la Universidad Libre como médica. Mañana estaré tendré el ardor de mi recuerdo que aquí voy a fijar. Vivo para entonces en el descubrimiento que tienen de mí, sin saberlo del todo, es el inicio de mi etapa más candorosa y en un momento me daré el encontronazo con Armand a quien no puedo advertir porque estoy mirando las puntas de mis zapatos, pasando mi cabello por detrás de la oreja, me río y ya sé el porqué, va a suceder. Las personas desde las bancas me miran, desean perdurar en mis ojos verdes después de terminado el contacto visual. Los chicos reunidos con sus patinetas han detenido sus trucos, también insisten, buscan mi mirada, veo de reojo sus cuerpos balancearse para motivarme, pero no lo otorgo, ignoro por la fuerza a quien se ha acercado por un lado a preguntar mi nombre...

17 m _ n. F

En Nocturnia, Fabel sueña en su dormitario. Se inmoviliza dentro de su Pack-Nicht. Más tarde en el tejido de imágenes del sueño, Fabel camina a una fila de personas de camino a una cima. Hay una niña de seis años que va de su mano. Empieza a amanecer, el sol despunta su solidez naranja e ilumina la carita de ella. Ambos en la fila de hombres y mujeres que conversan, cantan y se alegran. 🚶‍♂️‍➡️ De camino a la cima, los que van llegando, se tiran desde la orilla. A punto de llegar, Fabel carga en un abrazo a la niña y el precipicio los saluda. Se detiene en el filo, mira la bocaza del precipicio y se vacía su pecho en el vértigo. Duda y la gente lo felicita, lo anima a saltar, cantan una canción de muerte, otros lo improperan, manos y pies lo lanzan. Caen y el viento los muerde, la niña grita, no se sueltan, abrazados en la caída, una fuerza contraria los detiene y quedan en suspensión, ingrávidos. 🫧 Ligeros en su abrazo, otros caen y pasan a velocidad gritándoles, intentan en s...

Te _ _ _ _ a

A simple vista no la reconoció parecía otra persona, con un rostro distinto y con un cuerpo ajeno a su deseo de otro tiempo. Al llegar hasta donde pudo hablarle terminó de reconocerla de espaldas. La tomó del brazo haciéndola girar para vulnerar su voluntad que a él le pareció hasta aérea: un arranque en slow motion sobre restos de un tiempo de arrebatos sin ternura, de desconsideración y obscenidad mientras la cámara filmaba. 🎥 “¡Catherine, hi!”. No se le ocurrió nada más ni tampoco se había propuesto ensayar qué decir, aunque había fantaseado muchas veces encontrarla en circunstancias que apremiaran una reconciliación con puntos a favor de él. Catherine dejo conducirse y al terminar el giro todavía con una sonrisa dulce, de frente a quien ella jamás supuso, cambió la simpatía improvisada por un rictus empedrado. —Cathy, how could I know I'd find you here? Look at you. Gosh!—. Sonreía conjeturando que “True” de Spendo Ballet era la señal para un acuerdo inmediato que el ...