Ir al contenido principal

_ lad _ _ _ r

De camino a desayunar tortas ahogadas, escuchaba esa canción de playa con rocas negras y mar frío. «Intento entrar en el cielo a toda prisa, pero el portero me dice: boleto, por favor». Seguía traduciendo: «Levántate sobre los obstáculos, aunque te quede poca energía. Asegúrate de no caer en las arenas movedizas».

Tú deseabas reventar sobre alguien, yo aislarme. Nuestros apetitos eran paralelos. El Sr. Turner dice que siempre hay un sitio donde empezar otra vez, pero que es difícil predecir la dirección en que el viento soplará. Estaba arrestado de pesimismo y hacías lo posible por doblegar mi futilidad, buscabas alegrarme. «Aúlla al vacío, susurra en otra dirección. Salva tu juventud».

La máquina rugía y había que hidratarla. Para mojar la erosión matutina entramos a un billar que olía a cloro y tenía la música a alto volumen. La encargada se pintaba los ojos, luego nos llevó dos cervezas y al ponerlas en la mesita sus senos se balancearon dentro de su blusa entreabierta. Te preguntaste que tan difícil sería convencerla o pagarle para tener sexo con ella en el cuarto de las escobas.

El billar estaba vacío, sometido al gris de la mañana que entraba por las ventanas. Después de beber las cervezas nos fuimos de ahí. Desde este punto ya no quise leer tu pensamiento.

   En las tortas ahogadas me recomendaste de carnitas con nivel bajo de picor. Cinco minutos después en mi plato había una nata de harina con carne de cerdo que mi boca no quería tragar por el empalago de la grasa. Fue un desayuno desolador, igual que nuestra soltería que obedeció el itinerario de la resaca hasta que anocheció, entonces las burbujas de lo bebido nos llevaron a un Table Dance y luego a un cuarto de motel.

   A la mañana siguiente, cuando desperté, escuché el choque debilitado de tu carne sobre el de la bailarina que me miraba y al mismo tiempo no. Cerró los ojos. Antes hubo un taxi donde la acariciabas y ella a mí. “¡Aquí no empiecen jóvenes, compórtense o los bajo!” dijo el taxista. En la habitación ella se quitó la ropa, se subió a la cama y nos desafió: “¿A ver quién es el más machito?”. Tú invadiste la noche, duro y ebrio. Yo, mi sueño, decidido y lánguido.

   Lo matinal acarició la orilla de las cortinas, traté de incorporarme. La alfombra era roja. Me viste despertar y volví a tu pensamiento. Quisiste convidarme porque ya no podías más, durante la madrugada terminaste tres veces una con condón y dos más sin protección. Pensaste que, de aceptar, yo hubiera sido una extensión de tu sexo: "¡vas!". En absoluto. El olor del alcohol y los cuerpos estaban atascados en el techo. Conjugué la palabra deplorar y la cama se bamboleó como una barca que nos soportaba a los tres en alta mar.


Entradas populares de este blog

_ _ _ _ _ _ and _ _ _ _ _

A los adolescentes los energiza de manera biónica la combinación de adrenalina y alegría. Bajo la luz de las lámparas que empiezan a encenderse, el ejemplo vasto se da durante tres calles para el corazón del dueño de la librería Intercodex en la cuarta de Gil de Santivanes, donde rinde su persecución a Guille y Maura que, un minuto antes, roban su librería.    Escapan con un motín de €2.724,40. No cesan la velocidad de su huida hasta que Guille grita: «¡Que parezca que salimos a correr!» Trotan hasta Casa Árabe en la de Alcalá. Miran a todos lados y caminan abrazados los corazones al miedo. 🕌    Tienen hambre y deben esconderse. Miran en la 78 el escaparate del Pino Ber donde la especialidad son huevos revueltos con jamón y patatas bravas, el alimento perfecto para regar con una cerveza y recuperar las calorías fundidas.     Dentro del lugar se sientan en la barra y de vez en cuando miran hacia el escaparate imaginando ser alumbrados por el giro de l...

_ z

Oziel me llamó para invitarme a su fiesta de cumpleaños. Levantaba la voz para escucharse a sí mismo porque la música estaba alta «Te espero, vendrán los chicos de la estación». De  fondo se oye Bizarre Love Triangle.  «" Cada vez que pienso en ti recibo un disparo dentro de mí, una ráfaga de tristeza. No es problema mío, pero es con lo que me topé" » .  Sí quería salir, embriagarme, coger con Oziel, o tal vez no, aún lo recuerdo subiéndose los calzoncillos: «discúlpame, sigo inestable por Grace». Llegué a la cita con el interés que alguien tiene por el crecimiento de la marea. Cuando llegué, Oziel me llamó por teléfono para decir que Grace estaba mal. «Perdón. Llego más tarde, espérame». Quería largarme, no supe qué hacer. «¡Ah maldito!» Tome una cerveza y me alejé de todos. Empecé a vagar por la casa.  Subí las escaleras, las habitaciones estaban cerradas con llave, la de Oziel también. Puse la oreja sobre la puerta. Nada. En un lado del pasillo están de frente los...

á _ _ _ _

Todos crecen con miedos de infancia. Tu hija crece con los que su padre nunca podrá podar. Tú y aquella mujer rompieron la rama colgando reproches, exigencias, amenazas, desdén: un salvoconducto.  Tú y ella debieron prever la plaga que vendría a cubrir la corteza de sus hijas. Los escarabajos barrenan sus oídos dejándolas débiles por la mañana. Su cabello está poblado de piojos. Secretan su savia por los ojos. Aquella mujer escribe en las redes que su hija es una "niña muy fuerte" por vivir entre el silencio desde sus dos años ¿la tuya también? Ni la mujer ni su hija pueden ver el tamaño de la herida tampoco saben desde cuándo mana olvido y muerte.  🥀 No quisieron ver el otoño porque su verano todavía llovía acido, pero aún viéndolo lo habrían ignorado (impuesto una primavera artificial) porque el olvido y la muerte tienen en el "nadie lo sabrá" su raíz. Una raíz con que cada madre lava a sus hijas.