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Extraviado por los capítulos de la quinta serie la plataforma que pagas cada mes. Contratado por un empleo para pagar el automóvil. No formalizado por un trabajo para dar arrendamiento, energía eléctrica, gas, comida. Sistemado por impuestos que agrega uno contra cada ganancia. Argollado por un matrimonio que antes fue noviazgo, por sentimientos y condiciones. Insexado en las noches en que te atan sus piernas que son fauces de lana suave. Alcoholizado para discutirlo. Academizado durante dieciocho años en aulas errabundas. Oprimido por arrugas de tragedia desprendido de la masa informe de juventud. Devorado por el mundo adulto que inyecta tu adolescencia con virus muertos de deseos. Controlado niño por aplicaciones de teléfono, juguetes, comida chatarra, bebidas azucaradas. Encinchado a la carriola en que caíste después de que ciertos brazos te soltaron. Envuelto para ser objeto de ternura. Amamantado por un seno de leche que te enseñó cuánto dura la gloria y cuánto el erial. Sellada tu respiración hasta que abriste con llanto la ceguera. Encapsulado de agua tibia que retumba con motivaciones externas. Compactado cada vez por un espacio que es más pequeño. Oprimido entre sacos ovales en que creces contra gravedad. Asido por tu insistencia de atravesar la pared sonrosada. Esquiado por la corriente espumeante y su multitud. Regurgitado por conductos seminales de flujo vertiginoso. Atemperado dentro de glándulas que te columpian a bajas temperaturas, pero de las que un día saldrás para romper la niebla.




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A los adolescentes los energiza de manera biónica la combinación de adrenalina y alegría. Bajo la luz de las lámparas que empiezan a encenderse, el ejemplo vasto se da durante tres calles para el corazón del dueño de la librería Intercodex en la cuarta de Gil de Santivanes, donde rinde su persecución a Guille y Maura que, un minuto antes, roban su librería.    Escapan con un motín de €2.724,40. No cesan la velocidad de su huida hasta que Guille grita: «¡Que parezca que salimos a correr!» Trotan hasta Casa Árabe en la de Alcalá. Miran a todos lados y caminan abrazados los corazones al miedo. 🕌    Tienen hambre y deben esconderse. Miran en la 78 el escaparate del Pino Ber donde la especialidad son huevos revueltos con jamón y patatas bravas, el alimento perfecto para regar con una cerveza y recuperar las calorías fundidas.     Dentro del lugar se sientan en la barra y de vez en cuando miran hacia el escaparate imaginando ser alumbrados por el giro de l...

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Oziel me llamó para invitarme a su fiesta de cumpleaños. Levantaba la voz para escucharse a sí mismo porque la música estaba alta «Te espero, vendrán los chicos de la estación». De  fondo se oye Bizarre Love Triangle.  «" Cada vez que pienso en ti recibo un disparo dentro de mí, una ráfaga de tristeza. No es problema mío, pero es con lo que me topé" » .  Sí quería salir, embriagarme, coger con Oziel, o tal vez no, aún lo recuerdo subiéndose los calzoncillos: «discúlpame, sigo inestable por Grace». Llegué a la cita con el interés que alguien tiene por el crecimiento de la marea. Cuando llegué, Oziel me llamó por teléfono para decir que Grace estaba mal. «Perdón. Llego más tarde, espérame». Quería largarme, no supe qué hacer. «¡Ah maldito!» Tome una cerveza y me alejé de todos. Empecé a vagar por la casa.  Subí las escaleras, las habitaciones estaban cerradas con llave, la de Oziel también. Puse la oreja sobre la puerta. Nada. En un lado del pasillo están de frente los...

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Todos crecen con miedos de infancia. Tu hija crece con los que su padre nunca podrá podar. Tú y aquella mujer rompieron la rama colgando reproches, exigencias, amenazas, desdén: un salvoconducto.  Tú y ella debieron prever la plaga que vendría a cubrir la corteza de sus hijas. Los escarabajos barrenan sus oídos dejándolas débiles por la mañana. Su cabello está poblado de piojos. Secretan su savia por los ojos. Aquella mujer escribe en las redes que su hija es una "niña muy fuerte" por vivir entre el silencio desde sus dos años ¿la tuya también? Ni la mujer ni su hija pueden ver el tamaño de la herida tampoco saben desde cuándo mana olvido y muerte.  🥀 No quisieron ver el otoño porque su verano todavía llovía acido, pero aún viéndolo lo habrían ignorado (impuesto una primavera artificial) porque el olvido y la muerte tienen en el "nadie lo sabrá" su raíz. Una raíz con que cada madre lava a sus hijas.