Hoy llevé tu mochila con útiles y una lonchera. Son tuyos hija, estoy aquí temprano para tu primer día de clases. Fui a tu escuela, pero nunca te vi. Atravesé la puerta apenas vi que algunos padres entraron. Llegué hasta tu salón y te vi por las ventanas, me miraste sonriendo, pero tú no. Me presenté con tu maestra, ella me puso al tanto y permitió acercarme a tu banquita y dejarte al menos una lapicera. Te di un beso y un abrazo a tu cuerpo inmóvil.
😞
Pasó un mes de no ver a mi hija antes de hoy. Y aunque el recuerdo tiene un peso extra, y el color purpura de la mochila, haber visto ver a mi hija valió todo.
💜
Antes de que el día terminé por estropearse, hay un solo instante que pesa más que cualquier mochila, recuerdo o rumor. Es un instante que nos hará sonreír. Entonces todo habrá pasado.