Ir al contenido principal

E _ B _ _ _ _

Dile a Cesar que todavía recuerdo cuando fuimos a la ciudad de México en un viaje por la carretera del Ajusco, un día después del concierto de Brujería en Almoloya del Río. Me dijo que también iba a Iztapalapa a atender un negocio de aparcerías, que podía darme un aventón. Salimos temprano, yo tenía resaca, él no. Me esperó en el crucero y partimos. 

— ¿Cómo te sientes? —Me preguntó con una sonrisa, yo le respondí en cámara lenta:

— ¡Traigo seco el radiador!

— Tómate esto —Me dio un Gatorade que me cayo como agua sobre lajas en el desierto. 

— Eso te va a alivianar, y si no, pasamos por algo fuerte —y seguía sonriendo. 

De camino hacíamos crítica y reseña del concierto, recordamos el setlist de canciones y confirmamos la violencia local de la banda dominando el escenario. A mi me pareció que la extrañeza de quienes no conocía a la banda y la emoción de verlos en el pueblo y hacer el Speed Mosh, dejaron en la laguna Chignahuapan una nata de sanguaza con sus burbujas reventando, respectivamente. Todo en una cocina terrible con "La migra" de fondo:

—¿Cuánto quiere ese coyote?

—Cien mil pesos, patrón. 

—¿Pa' todos? 

—¡No! Por cada uno. 

—Pinche coyote ladrón. Hay que joder al wey. 

Fue un concierto ruidoso, hostil. El único donde habríamos de estar los amigos antes del hubiera después del coma.

La carretera del Ajusco se torcía en la bruma, el mejor paisaje con el Signos de Soda Stereo de fondo, exacto. Nunca lo escuché con tanta novedad. Con la ventanilla abajo, la neblina se acomodó en los asientos traseros. En los primeros acordes de guitarra de Cerati y el bajo de Zeta Bosio, los árboles fetales se enderezaban. César saco su mano y la ondeó como acariciando los pastizales ocres abrillantados por escarcha de nieve. Entonces empezó a cantar: «No hay un modo, no hay un punto exacto, te doy todo, siempre guardo algo. Si estás oculta, ¿cómo saber quién eres? Me amas a oscuras. Duermes envuelta en redes».

Entradas populares de este blog

_ _ _ _ _ _ and _ _ _ _ _

A los adolescentes los energiza de manera biónica la combinación de adrenalina y alegría. Bajo la luz de las lámparas que empiezan a encenderse, el ejemplo vasto se da durante tres calles para el corazón del dueño de la librería Intercodex en la cuarta de Gil de Santivanes, donde rinde su persecución a Guille y Maura que, un minuto antes, roban su librería.    Escapan con un motín de €2.724,40. No cesan la velocidad de su huida hasta que Guille grita: «¡Que parezca que salimos a correr!» Trotan hasta Casa Árabe en la de Alcalá. Miran a todos lados y caminan abrazados los corazones al miedo. 🕌    Tienen hambre y deben esconderse. Miran en la 78 el escaparate del Pino Ber donde la especialidad son huevos revueltos con jamón y patatas bravas, el alimento perfecto para regar con una cerveza y recuperar las calorías fundidas.     Dentro del lugar se sientan en la barra y de vez en cuando miran hacia el escaparate imaginando ser alumbrados por el giro de l...

_ z

Oziel me llamó para invitarme a su fiesta de cumpleaños. Levantaba la voz para escucharse a sí mismo porque la música estaba alta «Te espero, vendrán los chicos de la estación». De  fondo se oye Bizarre Love Triangle.  «" Cada vez que pienso en ti recibo un disparo dentro de mí, una ráfaga de tristeza. No es problema mío, pero es con lo que me topé" » .  Sí quería salir, embriagarme, coger con Oziel, o tal vez no, aún lo recuerdo subiéndose los calzoncillos: «discúlpame, sigo inestable por Grace». Llegué a la cita con el interés que alguien tiene por el crecimiento de la marea. Cuando llegué, Oziel me llamó por teléfono para decir que Grace estaba mal. «Perdón. Llego más tarde, espérame». Quería largarme, no supe qué hacer. «¡Ah maldito!» Tome una cerveza y me alejé de todos. Empecé a vagar por la casa.  Subí las escaleras, las habitaciones estaban cerradas con llave, la de Oziel también. Puse la oreja sobre la puerta. Nada. En un lado del pasillo están de frente los...

á _ _ _ _

Todos crecen con miedos de infancia. Tu hija crece con los que su padre nunca podrá podar. Tú y aquella mujer rompieron la rama colgando reproches, exigencias, amenazas, desdén: un salvoconducto.  Tú y ella debieron prever la plaga que vendría a cubrir la corteza de sus hijas. Los escarabajos barrenan sus oídos dejándolas débiles por la mañana. Su cabello está poblado de piojos. Secretan su savia por los ojos. Aquella mujer escribe en las redes que su hija es una "niña muy fuerte" por vivir entre el silencio desde sus dos años ¿la tuya también? Ni la mujer ni su hija pueden ver el tamaño de la herida tampoco saben desde cuándo mana olvido y muerte.  🥀 No quisieron ver el otoño porque su verano todavía llovía acido, pero aún viéndolo lo habrían ignorado (impuesto una primavera artificial) porque el olvido y la muerte tienen en el "nadie lo sabrá" su raíz. Una raíz con que cada madre lava a sus hijas.